Etiquetas activas

Un sistema RFID activo consiste en un lector, una etiqueta activa y una antena. A diferencia de las etiquetas RFID pasivas que contienen simplemente una antena y un chip sin fuente que debe alimentarse de la propia señal desde la actena, una etiqueta RFID activa tiene su propia fuente de alimentación, la cual suele ser una batería de larga duración integrada que permite que la etiqueta transmita datos de forma continua e ininterrumpida, independientemente de si se encuentra en el campo de acción de una antena o no.

1. Frecuencias

Hay dos frecuencias principales usadas por los sistemas activos: 433 MHz y 915 MHz.

Las preferencias del usuario, la selección de etiquetas o las consideraciones medioambientales suelen determinar la frecuencia que se debe usar en cada aplicación. Normalmente las empresas suelen preferir los sistemas RFID que operan en los 433 MHz por la simple razón de que tienen una longitud de onda más larga, permitiéndoles así trabajar con materiales normalmente considerados difíciles para el RFID como lo son el agua o los metales.

2. Transpondedores

Son etiquetas activas muy eficientes porque conservan la vida de la batería cuando la etiqueta está fuera del alcance de la antena. Cuando detectan una actena en el rango de alcance, este enviará una señal y luego el transpondedor responderá con una señal de vuelta con la información relevante.

Los transpondedores se suelen usar en sistemas de control de acceso y sistemas de localización, trazabilidad e identificación y navegación para aeronaves.

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3. Balizas

La baliza o Beacon, es una etiquetas RFID activa que emiten información constantemente. En este caso, la etiqueta no espera a escuchar la señal de la antena y en su lugar, envía la información contenida en ella cada 3~5 segundos.

La distancia de lectura puede alcanzar los cientos de metros, pero por lo general, se suele ajustar la potencia de transmisión a una potencia más baja para conservar la batería. Su distancia de lectura suele ser de 100 metros.

Por lo general, se suelen usar en la industria del petróleo y el gas, así como en aplicaciones de rastreo de cargas y minería.

4. Vida util

Normalmente, las etiquetas RFID activas se alimentan con una batería que dura entre 3 y 5 años, pero cuando la batería falla, es necesario reemplazar la etiqueta activa. La funcionalidad del sistema depende enteramente del tipo de etiqueta elegida para la aplicación.

La mayoría de las etiquetas RFID activas se encargan de soportar condiciones ambientales adversas, como temperaturas extremas y humedad, es por ello que suelen venir encapsuladas en una carcasa resistente, lo cual nos asegura una larga vida útil. Cada vez es mas común el uso de baterias recargablese.

5. Precios

En la actualidad, podemos encontrar un amplio rango de etiquetas activas, encontrando las más baratas alrededor de los US$15 y pudiendo llegar a encontrar las más caras superando los US$100 dependiendo del producto.

Por ello, dada la inversión que requiere un sistema RFID activo, las etiquetas activas suelen reservarse para el seguimiento de activos de alto valor o para artículos en los que es necesario un seguimiento preciso de la ubicación para el éxito del sistema.

Además, debido al tamaño de la batería, a un mayor número de circuitos, las etiquetas RFID activas son, por necesidad, mucho más grandes y pesadas que las etiquetas pasivas. No solo eso, sino que algunas pueden tener sensores a bordo que rastrean los parámetros ambientales. Estos sensores pueden rastrear los niveles de humedad, temperatura y otros identificadores clave para el sistema, haciendo que el precio por etiqueta se dispare.

6. Ventajas

7. Desventajas

Precio muy superior al de las etiquetas pasivas.